Sueños del Soñador – Capítulo VII: Tous Servir Gravemind
“No hagas promesas a una chica, si sabes que no podrás cumplirlas”
Suma Caridad rápidamente se convertía en un infierno, el Flood infestaba sin discriminación a todas las especies Covenant, pero algunos todavía seguían de pie. Los Marines restantes con pocos ánimos de seguir, caminaban hacia unas laderas abandonadas, mantenían el deseo en alto por su sobrevivencia, ya que una última esperanza yacía más adelante, Cortana.
“Perdoneme señor, de verdad que no sabía que hacía, además esto no es normal, esas criaturas o lo que sean…” – comentaba el soldado Scott realmente apenado por su cobardía.
“Esta bien soldado, no cualquiera puede enfretarse ha estos demonios. Ahora nuestra prioridad es establecer contacto con Cortana, quizá ella tenga una mejor perspectiva de todo este abismo, y así salir de toda esta pesadilla” – respondía el Teniente, algo cansado y preoupado.
“Señor, la señal de acuerdo al escáner es en una plataforma superior después de este pasillo, ascendiendo un elevador” menciono Scott dirigiendo a todo la tropa.
La saliente rocosa era un poco rara, pero por lo menos no había enemigos en los alrededores, solo esos gritos chillantes de agonia pidiendo por hambre, pero no había peligro. Una especie de antemural resguardaba el ascenso gravitacional, un panel holográfico junto a la puerta podría indicar que se necesitaria de aprobación para entrar, pero por alguna razón al pasar enfrente de la entrada, las láminas de escudo se desactivaron. Los soldados levitaron hasta otro nivel, y llegaron un entamirado, aunque cerrado este era grande, y además aún no era consumido por el Flood. Una imponente figura de un profeta sosteniendo un Halo, acaparaba toda la atención.
La pequeña bandana de militares estaba perpleja de la enfermiza idolatría que había en el Covenant, transitaron unas pequeñas rampas alrededor de la esfinge, y ahora estaban asombrados por lo que había detrás de la gran estatua, en medio de la cámara, un árbol.
“Es increíble ¿verdad?” -La voz de una mujer se escuchó dentro de la asemblea.
“Te hemos encontrado Cortana” – El Sargento Leon se expresó por su presencia, y los Marines podían dar un respiro.
La IA, estaba sobre un pedestal detrás de ese extraño árbol, ya que dado a los estilos de Suma Caridad, encontrarse con una vegetación parecida a la Tierra es algo sumamente enigmático.
“Aunque tal vez ya lo saben, el Jefe ya no esta en este planetoide, y se dirige a la Tierra en una nave Forerunner, el Dreadnought, a la Tierra.” – tristemente dijo Cortana
“¿A la Tierra? ¿Una nave Forerunner?” – el suboficial preguntaba
“No estoy muy segura de la función de la tecnología Forerunner, pero al parecer hay algo en la Tierra, que víncula a la humanidad con todo esto. Lo que si es seguro es que no nos queda mucho tiempo, el Flood esta muy cerca de aquí, creo que todavía hay una forma de que puedan salir de este lugar, en un crucero, algo lejos de aquí, pero es lo más seguro que puedo detectar” -indicó Cortana
“Espera, ¿a qué refieres con que solo nosotros podamos salir de aquí? ¿Y tú, no esperarás seguir los Protocolos Cole, o sí?” -consternado el Teniente Marcos
“De hecho no tengo otra opción, no hay forma de transportarme en sus trajes, pero no hay porque preocuparse, sigo mi propio camino ahora. Solo que hay algo que mis lecturas indican pero no puedo asegurar, una conglomeración colosal de parásitos que detecte en la In Amber Clad, cuando estaba con John” – dando su discurso frente a los militantes.
“Cortana, ya tengo la ubicación del crucero de batalla, de acuerdo de la red Covenant” – el soldado Sheppard avisaba a toda la agrupación.
“Ahora una últi…” – el Oficial hablaba mientras aturdidamente fue interrumpido por una lexía resollante.
“No resistan el inevitable cambio… Pueden irse en paz, si la dejan a ella… Miro a través de ojos en la pared… Nada de trucos”
“¡¿Qué es esa voz?!” – el Teniente rápidamente replicó
“Entonces mi escáneo es correcto, de la misma forma que se concentran las masas Flood, como en el primer anillo, es la Gravemind, un comensal flood con conciencia de su existencia, y puede liderar a las forma. Esperen, se acerca algo, muy grande. Tengo una idea, diriganse a la nave, no se que les pueda venir siguiendo, tengan cuidado”
Cortana desapareció en un instante, ahora solo quedaba una luz sobre aquel soporte. Ya nada más el pelotón quedó dentro de aquél cuarto, siguieron las ordenes de ella, puesto que el camino hasta el crucero es largo, y de acuerdo a Sheppard, había una forma de apresurar la marcha, los vehículos Covenant.
Al salir de la cámara por las puerta laterales, había otra galería externa, una vista panóramica lo decía todo, y unos cuantos monumentos rotatorios, tal vez solo para decoración. En el centro de todo esto, un portal, que según Cortana, había configurado para salir en la parte exterior de un depósito de trasporte.
“¡Se acerca por la torreta pesada cuidado!” – Naga ‘Zamamee el elite consejero, advertía a otro de sus compañeros por el Flood. El inmeso cañon no pudo girar a tiempo, mientras el Elite que la controlaba era devorado por la horda de criaturas, en ese momento una explosición azul en ese lugar hizo desaperecer a todo lo que se liaba en podio.
“¡No hay tiempo que perder hay que regresar al hangar!” -Garmack, el zealot que lanzó la granada gritaba a 3 elites que aún combatían contra la infección cerca de un bóveda de vehículos.
Era una larga pista con varios semiedificios que resguardaba el Covenant, tal vez fábricas donde se creaban los vehículos en Suma Caridad, solo que ahora parecía más un cementerio de máquinas, donde a lo largo de toda esta sección podía verse un enorme ejército del Flood, todos los zombies acercandose cautelosamente como si nada ocurriera, varias explosiones acompañaban la escena, debido a la inestabilidad de los reactores de aquellos tranportes. Muy probablemente era la tropa de soldados Elites que se encontraban en Halo para ayudar a Garmack, pero ¿haber sido reducida a solo tres?
Los Sangheilis corriendo entraron al depósito, solo para encontrarse con algo que no esperaban.
“¡Alto, no venimos a empezar otra rivalidad! ¡Solo escuchenos!”
Cinco humanos estaban dentro de la cubierta, el poseedor de un francontirador humano dio un paso al frente.
“¡Solo queremos salir de este lugar!” -el Oficial Teniente Marcos trataba de explicar a los alienígenas
“¡¿Qué hacen aquí estos espurios?!” -uno de los Elites gritó a sus camaradas, mientras Naga desefundaba la espada. Y apresuradamente se lanzó contra los soldados, y en ese momento el sangehili con ornamenta dorada aclamó:
“¡Naga detente!”
Todos se quedaron extrañados, pues tanto los Marines que ya tenían puesto el dedo en el gatillo, y los otros dos Elites apunto de chocar las espadas.
“Ahora recuerdo, aquél sueño… luchabas contra el Flood, pero no entiendo el mensaje de esto. Hermanos sangehilis, mirenos solo somos nosotros, ahora la luz ha quitado nuestras vendas, es nuestra rabia contra el Profeta de la Verdad, tantos compañeros caídos en batalla por aquel impudico líder. Nuestra venganza es contra el, no con los humanos, no nos queda más que sobrevivir y salir de Suma Caridad antes que sea demasiado tarde” -les dijo de alguna manera intranquilizante.
“¿Estas seguro de esto Garmack?” -el Elite Consejero muy chocanto y confundido pregunto al otro elite.
“Bueno, ellos me perdonaron la vida cuando pudieron haberme ejecutado. Veamos, ¿qué tienen que decir ustedes humanos?” -Garmack aspiró hacia los Marines
“Tal vez no nos agrademos como razas, todo lo sucedido no puede ser perdonado tan fácilmente, pero esta vez haremos tregua. Solo agradezco por haber recapacitado” – el Teniente aludía a los Sangheilis y los soldados
“Intentamos escapar de Suma Caridad, el Flood esta muy cerca, pero no hay forma de salir de este lugar, estamos completamente descomunicados” -dijo Garmack
“De acuerdo a nuestros datos, hay un último crucero de batalla al final de la pista de vehículos, apróximadamente a 2 kilometros desde nuestra posición” - el Marine Sheppard, aunque con algo de temor lanzó su enunciado casi al aire.
“¡Es cierto! ¡La nave Fulgor de Honor! Recuerdo que había sido alistada para reparaciones antes de ir a Halo” -Naga exclamaba, aunque con algo de seriedad.
En el momento de aquella plática, los temblores prolongados que habían sucedido atrás ahora eran más pronunciados, como si algo grande viniera ascendiendo. Sin más que hablar, y sin oportunidad de eligir la pequeña alianza entre sangheilis y humanos, tomaron los vehículos Covenant.
Únicamente había un Wraith y dos Spectres, debido a la poca práctica de estas naves en los humanos, los elites decidieron pilotear las naves, dejando a los humanos encargarse de la artellería, separados por dos y tres en tripulación, Sheppard, el Cabo Scott y el Oficial Marcos como acompañantes, y los Sargentos Leon y Carl, como armeros.
Al estar preparados para salir por las puertas frontales del hangar, se escuchó un aullante rúgido.
“No lo sé, pero se lo hemos estado escuchando, a decir verdad, siempre se lo percibimos cuando los temblores empiezan” -Sheppard mencionaba a los Elites.
“Humano, abre las compuertas y escudo de la cubierta en aquel panel, solo es presionar el holograma azul” -Garmack, le decía a Sheppard al momento en que el terminaba de hablar.
“Entendido” -mientras el soldado bajaba del vehículo hacia aquél indicador.
Los estremecimientos del suelo aumentaban, a tal punto que antes de llegar al tablón, Sheppard cayó al suelo. En ese momento, una abertura empezó a marcarse en los canceles del depósito, y unos enormes tentáculos marcados por el seismo abrieron bruscamente los portones, rompiedo a su vez el escudo que resguardaba a la cubierta.
“¡Sheppard regresa aquí ahora!” -gritaba el Teniente, cuando otra extremidad apareció tomando al soldado de los pies, arrastrandolo velozmente, cuando en ese momento enfrente de todos apareció la criatura que había estado acechandolos.
Una especie de Flood gigante, con grandes apéndices por todo su cuerpo, la grotesca saliva emanaba por todo su anatomía, bípedo, solo que uno de los brazos, era extremadamente exorbitante donde salía una boca, y pequeños tentáculos también, por raro que parezca algunos partes brillaban con un verde metálico. Este párasito llevo a Sheppard hasta el hocico, sujentando la cabeza, y de manera estrepitosa, arrancó el cráneo del marine, dejandolo decapitado. En aquél momento, el Wraith disparó con el mortero de plasma a aquel amorfo párasito, haciendolo retroceder un poco, dando oportunidad para activar los aceleradores gravitarios y escapar a toda velocidad.
El Teniente solo agachó la cabeza, mostrando su tristeza por su compañero, habiendo pérdido a otra persona más, los disparos no se hicieron esperar, aún faltaba atravesar la larga infección hasta el crucero.