“La maldición de todo ser humano es solo intentar ser feliz”
Antes pensaba que la vida era tristeza pura, no veía ninguna señal del mañana en tan incontrolable depresión, cuan anhelo insignificante, ninguna mano en el horizonte, y tampoco sin un camino de luz. Tantos gritos sin respuesta, solo yo en esta oscuridad, comprendiendo que el temor jamás me dejaría libre.
Creía que podía volar y nunca llegar al cielo tan azul, pues siempre esperaba, pero apenas averiguaba el verdadero dolor. Ahora que lo reflexiono, todo sentimiento debe ser expresado con palabras.
Despierto de mi sueño, y me enfrento a lo desconocido, donde el mundo es tan nuevo, pero mis alas no extenderían su vuelo. Poco a poco la prisión se desvanecía, mis latidos se incrementaban, más mi aliento se desgastaba, hasta que escuché su voz, una lejana voz tan misteriosa, bella y diferente, ya que me decía que siguiera buscando el cielo azul, continuar sin razón para llegar a la luz.
Ahora mis ojos se dirigen a ti, veo las ventanas, dandome cuenta que el universo realiza sus obras sin ningún esfuerzo.
¿Cómo lograste mostrarme la hermosa realidad?
Tal vez somos palabras que no riman, si Dio afirma, tal vez na distancia ahora mismo nos separa, solo se que tu sonrisa me da esperanza, y por tu ser, mis alas se llenan de extasis, para revelar todo de mi, buscando la paz para complentar los recuerdos de una melodía infinita.
Si tan solo pudiera contar las lágrimas que hay en las estrellas, un canto que comprendería lo que siento en este momento, sin saber que sucederá después, puesto que este preciso instante, me dice que el futuro no esta escrito. Solo debo decirte algo más, algo difícil para mi, pues con toda la pasión que debo sentir, sin importar el precio, nunca dejaría de amarte.